Plazoleta de la infancia que ahora estas sin vida. Hubo un tiempo donde en ella era feliz aquel niño que jugaba alegre sin importarle el pantalón roto, las rodillas heridas, raspadas y la camisa sucia sin dejar la magia donde de un palo hacia una espada y de una caja un gran bajel pirata.
Sin dejar de ser niño construía aquellos sueños rosados de princesas y dragones de los mil cuentos posibles. Sin dejar de ser niño bañado por la inocencia disfrutaba del primer regalo. Aquella bicicleta o aquel tebeo que le dejaba embelesado haciendo de sus horas segundos.
En esa plazoleta pan con chocolate a las cinco treinta y unos besos de mamá, nada más necesitaba. Mírate ahora en el espejo y encuentra esa chispa en tus ojos, para ser siempre un niño... como lo soy yo.

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