lunes, 24 de agosto de 2020

"Llegarán las lluvias"

 

Llegarán las lluvias para
calmar el fuego,

y el aroma de la tierra,
y los gorriones con sus
bellos cantos;

saldrán ranas en los
estanques dorados,
se vestirán ciruelos
de tembloroso blanco.

Los petirrojos vestirán
su mejor plumaje,
silbando sus caprichos,
sobre la alambrada.

Y nadie sabrá sobre la guerra,
nadie se preocupará al final,
cuando todo
pase.


Juan José Moragrega  ©

 

Poema incluido en la iniciativa de Giovanna Iorio "La Voz de los Árboles"



martes, 18 de agosto de 2020

Mantengo mi ventana abierta,
para que acudan los sueños,
las metas,
los buenos recuerdos,
la esperanza,
la vida.

En invierno canta la lluvia,
en otoño me hablan las hojas,
en primavera la fragancia,
la rosa,
y en verano su sonrisa.

Como quién mira con
personalidad 
el cielo ...

JJM ©

 

“El ventanal”



Viento que mece 

suave las hojas

verdes del cerezo,

la danza.


Son lamentos, risas, 

que me regala el aire, 

una suave melodía.

Y con él un beso

en mis mejillas.


Hojas que se mecen

en la estación del alma, 

acarician mi sino al sentirte,

en mí tú recuerdo habla.


JJM ©

 Nunca daré la razón 

a aquel que humille u ofenda, 

con altisonantes frases.

Me abruman las injusticias, 

de frente me encontrarán.


No retrocedo 

en valores y principios,

lo blanco, blanco lo veo,

no confundo los colores.

Plasmo en letras,

lo que siento.


© JJM.



“Tertuliano”


Ya solo quedaban unas pocas personas en aquel Café, terminaba así un curso más de las tertulias del profesor. Ahora una luz tenue regaba el espacio de la memoria. 

El se había quedado unos minutos más escuchando el silencio sobrecogido y de inmediato recordó todos aquellos momentos compartidos llenos de complicidad de risas y de amistad en torno a la literatura.Tardes siempre en pro de la cultura y bañadas por la sabiduría de muchos de los que por allí pasaron, el alquimista, el poeta, el filósofo, el místico, el arquitecto, el profesor y el cuentista. 

Nadie fue mejor o peor, ni el premiado, ni el más preparado o el que tenía más oficio del lenguaje. Todos y cada uno de los protagonistas habían aportado una parte importante en este puzzle que no es otro que el de la propia vida. Aquella era la fórmula idónea pensó.

Cuando no quedó nadie se limitó a observar con especial atención los cuadros colgados en las paredes de aquella cripta llena de historia, de aquellos que conformaron un día parte de una galería de personajes asociados incluidos en un determinado horizonte histórico cultural. 

Algunos se habían ido mucho antes, otros permanecían allí fieles desde hace tiempo sin importarles el lugar de la reunión. Todos ellos adornaron conversaciones y alegatos en ocasiones divergentes que era lo que enriquecía semanalmente las reuniones.

Recordaba las muchas y nuevas caras que habían pasado por allí este año y las que ya pertenecen a la memoria colectiva e individual de los que pudieron asistir a aquel lugar.

Según iba subiendo la escalera hacía la salida se decía así mismo que todos habían entrado ya en ese olimpo caracterizado por ser la más depurada manifestación de la palabra, de los sentimientos, emociones y reflexiones que puede expresar el ser humano en torno a la belleza, el amor, la vida o la muerte. 

No podía olvidar una característica elemental de aquellas tertulias, la risa, de eso se trataba al fin y al cabo, de aprender y a la vez pasarlo bien. 

El café ahora quedó vacío.



.


Juan José Moragrega   ©

“El hombre del traje”

 Recordaba transparentes aquellos días en mi memoria. Y no me sorprendía su magia porque pensaba que mis recuerdos se debían a los ojos de niño que los retrataron. Unos ojos que anhelo al pasear junto a la verja de la vieja estación. Aquel hombre de traje gris me observaba desde los barrotes de mi frontera. ¿No querría arrebatarme de mi paraíso de tiempo estancado? ¿No pretendía ocupar mi puesto en la locomotora? Puedo verlo ahora, sentía miedo. Pero…No lo había sentido hasta ahora, en este lugar, aferrado a los barrotes de la estación. Mis recuerdos, empañados. Observé mi locomotora. Estaba gris y oxidada, como si hubieran pasado siglos. Pero enseguida lo dejé de lado. Detrás de mí, en dirección al bosque que había junto a la vía muerta, noté una presencia. Caminé decidido hasta el linde del bosque sorteando de un salto la pequeña zanja. Y al tocar el suelo mis pies la tarde se hizo oscura. La noche llegó junto a un ruido de pisadas apresuradas que parecían tratar de rodearme. Quise retroceder, me di la vuelta decidido a saltar a la luz del sol de otoño del otro lado. Pero choqué con él. Su cuerpo lo cubría una inmensa capa oscura, llena de noche. Temblando saqué fuerzas para levantar la cabeza y decir, ¿Quién eres? Una voz sincera, más llena de terror que de amenaza, me cubrió por completo. Y aquella dijo en una triste carcajada, ¡Soy el presente! 


JJM ©


“Poema”

 Hoy quiero regalar un poema...

este no es un poema cualquiera,

está escrito con el alma y

la pluma de la amistad, sin

borrón ni cuenta nueva.


Como una luz concentrada

en una gota de agua, que fluye

en el mar del aprecio y

la admiración.

Una mano tendida constante

y firme, sin razón, ni condición.


La bondad de vuestra dulce compañía.


JJM ©


"Soñar"

Soñar que a mi cuerpo

pueden brotarle alas.

y volar por los confines

de esta tierra.

Paisaje de pueblos

amarillos, 

negros y rojos. 


Observando las desdichas

que afectan a tantas almas.

Envolverlas con ternura

ponerlas en un altar 

consagrarlas todas 

y rogarle el galardón

de la memoria.

Volar quisiera...

muy alto.!!


JJM ©


“Paleta de colores”

 https://1drv.ms/v/s!AvkufvgpoKVCgQUl2zEneoLl0Q4Q

“Volemos”


Aquel día allá en lo más alto decidió no volver a mirar atrás. Y aunque tenía la certeza de que todo estaba bañado por la transitoriedad, seguiría buscando la felicidad. Convencido que era mejor mirar de frente para poder así observar la situación con una mejor perspectiva, había sido un punto y aparte. Renunció a aferrarse al pasado, aprendiendo a vivir con el dolor pero huyendo del sufrimiento. Quería despegar de nuevo. Y si le hubieran dejado, seguro de que hubiera saltado al vacío desde aquel mirador esperando a que sus alas se desplegaran libres. Aunque conociéndole me preguntaría ¿de que libertad hablamos, si esta termina en el mismo momento de nacer?. Cógete fuerte y no te sueltes. Era mi manera de decirle lo orgullosa que estaba de aquél click que dio su cabeza. No me dijo nada, pero en ese momento me abrazó. Y me dejé abrazar. Me susurró al oído que todo había cambiado, que me quería, que no estaba dispuesto a seguir las pautas marcadas por una sociedad hostil, demasiado competitiva y que no por estudiar más sería más feliz. Volemos me susurró al oído.  Cerramos los ojos y cogidos de la mano viajamos en nuestro imaginario a una isla en Cabo Verde. Allí las personas parecían haber encontrado el secreto de la felicidad, sin grandes alardes intelectuales, apenas un barco pesquero, una red, unas monedas, la mano tendida y una sonrisa. Aquí nos quedamos.


JJM ©.            

"Cuarentena"


Ojos apenados

crepúsculo teñido de flores

observando por la ventana

como pasan los minutos

incrustados en las horas.


Afuera ladran los perros

se fusionan las estaciones

se entrelazan los recuerdos

sobre los tejados.

Se apagan las luces

las calles vacías.


Mi soledad y el día

atardece tras él cristal

esperando siempre

los abrazos

los besos

el sol y el aire.


Juan José Moragrega  ©




 

 

 

 

 

 

"Bandera"

Hablaré de ella con la voz
a media asta, arriada,
y con un retumbo de sollozo.


Del mundo soy
y la unión es mi bandera,
no reconozco fronteras
que separen al hermano,
al amigo, al compañero.

Ciudadanos del mundo
se buscan todavía,
que alimenten el lenguaje,
que acuñamos
cada día.

Hoy se viste de luto,
mi bandera.
La de la tierra. 

 

JJM  ©

 

Moragrega (poema de José Luis García Guillermo)

 https://youtu.be/Tv6v6CNl8jw