y de pronto a la mente se nos viene
un pensamiento que nos enjuicia
y siendo como somos, humanos,
desearíamos que la vida tuviera
manos y nos brindara una caricia.
Cuando el tiempo se detiene,
quisieramos que la vida tuviera boca
y que con dulzura nos besara.
La vida en su eterna enseñanza me
ha dado la herramienta necesaria
para levantarme cuando caigo
para resurgir cuando fracaso
y para vivir cuando muero...........
Juan José Moragrega ©



