Un instante de calma en la pasión de un día
presenciando sereno en un cristal la vida...
Una senda que llega a su fin de un paraíso
que grisáceo la oculta sin mesura.
En cada senda árboles huecos se levantan.
Las aves ahogan sus trinos y no cantan.
La brisa silba desde el cielo.
Un día que invernal late en mi mirada.
La figura que el espejo acerca detrás de mí
apresada y decaída.
Por él, como en un lienzo, encuentro el reflejo
a la mañana plena y hasta advierto el frío
en su cristal opaco…. por sus cuatro lados.
JJM ©

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