sábado, 23 de julio de 2016

Partida de ajedrez




        Permanecí atento ante la batalla estratégica que tenía ante mis ojos. Por un lado, mi amiga moviendo con destreza sus fichas blancas y, por otro, el oponente, que no era otra persona que mi propio padre con sus caracteristicos movimientos de acoso y derribo.

    Ajedrez, juego de dioses: en él manejamos un mundo en miniatura con todas sus figuras, batallas, defensas y ataques, también sacrificios para conseguir objetivos sobre el mismo tablero simbólico de la vida misma. Negros y blancos, vencedores y vencidos. Quién sabe si la existencia no es más que eso: un enorme tablero en el que algunos seres superiores juegan con nosotros como si fuéramos piezas del ajedrez.

        Momento mágico de reflexión, silencio ante el movimiento contrario, un reloj que marca como una losa el paso tiempo, un error y se acabó, ¡Jaque mate!

       Tablero de los anhelos, de metas y esperanzas, támbien del hastío y de la depresión, donde el peón es igual de importante que el propio rey, protegido por sus torres, con su caballería y alfiles que marcan las directrices del juego.

      Respeto mutuo y un código de comportamiento sin igual. Juego de caballeros, los oponentes se dan la mano al empezar la partida y al acabar. ¿Quién será el vencedor?.

Juan José Moragrega 

Incluido en mi libro "Búsqueda de caminos" editorial Entrelíneas Editores. 




lunes, 11 de julio de 2016

EL CERRO DE LA MUERTE

     Alli estaba yo, tendido en el arenal detrás del montículo, muerto de miedo; con las manos sobre la cabeza y un casco de hierro que cubría mi craneo para no dejar traspasar cualquier bala envenenada rumbo a mi cerebro. El silvido en el aire de las mismas era sobrecogedor, mi corazón galopaba a gran velocidad, me encontraba paralizado, aterrado, sin apenas fuerzas ante tanta barbarie.

    Pertencía al Regimiento de Cazadores de Montaña 'Galicia' 64 en misión casi suicida, intentando conquistar una posición en el Cerro de la muerte, en algún lugar del mapa. Pero en extrañas circunstancias nos tenían acorralados, sin posibilidad alguna de ataque. Llovián balas de todas partes, proyectiles asesinos que salían de fusiles ametralladores de gran potencia.

    Por un instante respire una vez más, el aura de la muerte. Ahora es cuando piensas, ¿veré un nuevo amanecer?. Algunos guardan silencio, apoyados sobre sus fusiles M60. En las entrañas del túnel los violines tienen gatillo y la música es desgarradora...
      Sostengo una dura batalla conmigo mismo. Salir de la madriguera, un misil.. y se acabo. La cabeza estalla entre tantos pensamientos; incluso en aquel desolador escenario me acordaba de mis padres, de cuando yo tenía apenas trece años y jugaba en el parque. Pensé que mi hora había llegado y encomendaba mi alma a Dios, quizás un ente sin sentido creado por el hombre para seguir viviendo.

       Me éche a llorar sin consuelo y entonces desperte sorprendentemente en el sofá de mi habitación, miré por la ventana y todo parecía normal, bañado por lo cotidiano . Y pensé ¡que suerte tenemos algunos!.



domingo, 10 de julio de 2016

RESUCITÓ

Me encontraba leyendo bajo la luz tenue de la lámpara de mi habitación, aquel libro de aventuras que tanto me apasionaba. Pero cual fué mi sorrpresa cuando uno de los protagonistas moría en la página 12, demasiado pronto pensé yo muy enfadado, cerré con fuerza el libro como dando un portazo. Y algo mágico ocurrió. Fue entonces cuando el golpe reanimó al personaje en cuestión abriendo sólo en este libro, inimaginables líneas de fantasia e ilusión. Resucitó.

EL VAGON DEL TREN

El se encontraba sentado en el mismo vagón del tren que cada mañana le llevaba al trabajo diario, esperando llegar a la estación de sus sueños. Se abrierón las puertas y ella entró a las nueve en punto. Como siempre él no tuvo el coraje para hablarle, nunca le había dicho que su nuevo peinado le sentaba muy bien, ni antiayer que la veía más cansada, ni preguntado por su perfume embriagador y por qué había faltado dos días. Las cosas que nunca se dijerón en aquellos dos años habrían llenado las estanterías de algunas bibliotecas.

Tampoco sería capaz de decirle que desde la semana próxima ya no acudiría, no le habían renovado el contrato en la fábrica donde trabajaba y entonces las mañanas perderían el sentido. Que la echaría de menos desesperadamente, que la amaba.

Al abrirse las puertas, la miró una vez más. Ella, como siempre, pareció no verle, inmersa en el libro que siempre llevaba entre sus manos. Pero sintió en la yema de sus dedos el contacto eléctrico de los dedos de ella y se encontró un papel en la mano. En el cual solo había una palabra: "Sí".

sábado, 2 de julio de 2016

LA CRUDA REALIDAD

  Me encontraba sentado en un banco del parque junto al estanque, escuchando el sonido celestial del agua de la fuente. Pero no aguante más, rompi a llorar y entonces sentí unas lágrimas resbalar por mis mejillas, alzé la mirada al cielo esperando aquel milagro que tanto necesitaba, cómo en los cuentos infantiles que leia cuando era un niño y todo era posible, una señal, una luz que resolviera todos mis problemas; sin embargo, después de varios minutos, al ver que nada sucedía, limpié mi llanto y puse manos a la obra para tratar de resolverlos.
 Yo Solo.



Moragrega (poema de José Luis García Guillermo)

 https://youtu.be/Tv6v6CNl8jw