jueves, 30 de junio de 2016

EL NIÑO QUE LLEVAMOS DENTRO.

   Debemos escuchar al niño que fuimos un día y que existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de instantes mágicos, de pureza, nobleza, alegría, no es víctima del paso de los años que como surcos desgarradores se forman en el corazón y se reflejan en el rostro marcando el paso del tiempo  y nos vuelve piedra.
   Pobre de aquel que pierda el niño que lleva dentro, y que un día fue.
  A veces podría decirle: Si pudiera explicar mis errores, si pudiera contarte todo lo que he visto, compartir mi angustia, mi dolor. Quizá entonces me perdonarías. Quizá ignorases todas las promesas que olvidé, los pactos que rompí, la vergüenza que perdí. Quizá un gesto tuyo consiguiera aliviarme.
No quiero perder ese niño que un día fui y que me hace mejor ser humano.

miércoles, 22 de junio de 2016

BICHITOS A MI

    
      Insectos sobrevuelan y caen en verano sobre mi libro abierto, será el calor atrayente de mi escritura o simplemente saborean los versos acunados por el silencio que me envuelve. Podría ser el olor de la tinta de mi pluma que baila sobre unas hojas de papel en blanco buscando ese mensaje que toque el corazón del hombre, que lo cambie y lo transforme. ¡Zas! Cierro el libro, mosca tse tse , mosca del sueño eterno.

miércoles, 8 de junio de 2016

AMOR ETERNO




   Veloz va mi corazón, muy acelerado mi amor, pero si yo te amo, será que recorreré unos cientos de kilómetros y esperaré unos cientos de años, quizás en la otra vida, para que ella se enamore de mí  de  nuevo y yo pueda al fin, cumplir mi sueño de enamorado, el pasar el resto de mi vida a su lado. La he amado y la amaré hasta la eternidad ida y vuelta. La muerte no podrá evitar esa unión que traspasa lo juicioso y la carne, para convertirse en inmortal.  

No es más difícil el primer beso, sino el último.



sábado, 4 de junio de 2016

ALAS




     Llevaba varias semanas sintiendo en la espalda un hormigueo, un picor y volvía a oír esas voces dentro de mi cabeza. Decidí ir al cirujano que me había intervenido meses atrás. Él me confirmó la recaída, casi con vergüenza : Siempre supimos que extirparle las alas no nos aseguraba resolver completamente el problema, que había un porcentaje muy alto de que la imaginación volviese a manifestársele”.

       Por extraño que pareciese,  ahora me encontraba totalmente libre, para pensar y crear. Una recaída necesaria diría yo. Aprendería a volar, ya nadie me volvería a cortar las alas ni las palabras. 



Moragrega (poema de José Luis García Guillermo)

 https://youtu.be/Tv6v6CNl8jw