jueves, 15 de septiembre de 2016

CUESTION DE TIEMPO

  
     Astrid klisans era una actriz madura e histriónica. Se encontraba amenazada, deudas contraidas en el pasado, un marido despechado, una vida desordenada. ¿quién sabe?.

Su vida corría peligro.

      Cada día acudía al teatro donde representaba la obra “La señorita Julia” las clases sociales, el amor y la batalla de los sexos se hacían patentes en aquellas interpretaciones que llenaban la sala cada noche con gran éxito.

   A través de la ventana de su habitacíón cada tarde antes de salir y dirigirse al trabajo, miraba calle arriba y calle abajo vigilante. Un rayo cruzó el cielo por un instante y la lámpara de la mesilla parpadeó y se apagó., augurío de la tragedía.

¡ Arriba el telón! 

    En un instante grito desesperada en medio del escenario. ¡Esto no es parte del guión, me van a matar! . Tal era su talento que mientras era apuñalada el público veia maravillado aquella escena.

     Solamente cuando quedó inerte sobre un charco de sangre, los espectadores se levantantarón entonces de sus asientos aplaudiendo la escena enérgicamente. En un segundo la sala enmudeció y se sintió el miedo.

    Era cuestión de tiempo.



viernes, 9 de septiembre de 2016

"EL PEON"




             En esta sociedad de "apariencias" nadie se acuerda de aquel hombre albañil de profesión.
 Había nacido allá en "El Olvidado", un minusculo pueblo de campo que ni siquiera esta marcado en el mapa. Apenas unas casas del siglo pasado en ruinas y una fuente en la plaza de dos caños, poco más.
           ¿A quién en el mundo le interesaría saber dónde está mencionado lugar?.

Yo, su hijo menor, recuerdo siempre su historia. Una vida simple y predecible a más no poder, comparable a la de millones de peones de albañiles como él, los que nacieron en la pobreza más absoluta y que probablemente morirán así.

         Se quedarón marcadas en mi retina sus manos ajadas, secas y agrietadas. Con ellas construyó infinidad de casas en Monte Rey siendo ayudado solamente por una vieja carretilla en la que llevaba aquel engrudo por las calles, algunas veces cuesta arriba de una obra a otra; ladrillos, sacos de arena y hasta tablones.

        Yo llamaba a sus manos "de roca" porque se parecían a sus alpargatas que estaban cuarteadas y endurecidas por pisar tanto cemento. Con esas manos grandes y rústicas, también tocaba por las tardes debajo de  un alcornoque un acordeón usado alegrandome mi alma de niño.

      Cuanto daría ahora por que volvieran esos momentos junto a mi padre.Se llamaba José. Un ser transparente y sin dobleces, siempre caminando de frente , con la mirada alta, sabía llorar su dolor. Un triunfador. 





martes, 6 de septiembre de 2016

EL ULTIMO ESCRITO

      
El miedo era una hoja vacía y la mente incapaz de encadenar frases coherentes para plasmar en ella.
Intentaba una y otra vez enfrentarse a ese papel en blanco, un escalofrío recorría su cuerpo, apenas podía respirar y su corazón se aceleraba. Sus dedos no podían coger la pluma, estaban fríos, casi inertes.
Y aunque quería narrar algo… le era imposible.
El miedo le paralizaba los sentidos de tal manera que quedaba fuera de juego.
La editorial le recordaba semanalmente el plazo de entrega. El bloqueo del escritor era máximo.
Una mañana, agotado, incapaz de dormir decidío que de una vez por todas se enfrentaría a ese terror sin sentido y lo vencería. Y que en esta ocasión escribiría la mejor historia de su vida.
Se sentó en su escritorio ante el folio en blanco, barrera infranqueable. Cerró los ojos, se dejo llevar y comenzó su escritura casi automatica.
Fluian entonces palabras encadenadas y plasmando sobre el papel una prosa poética nunca leida antes.
Imaginacíón, euforia literaria. ¡ había vencido al miedo! ¡ era perfecto!
Faltaba el final . Tenía que leer en alto una y otra vez esa obra maestra que acababa de escribir.
No recordaba ni un solo parrafo de lo que habia escrito.
Según leía el terror le iba comiendo las entrañas de nuevo. Estas letras dementes no podian ser suyas. El horror de los campos, la destrucción, Lucifer devorando a presas fáciles, las cabezas cortadas colgadas del mástil del barco, las dentelladas de perros hambrientos, la vida que se escapaba … no podía ser esto su mejor relato…
Un mes después, le hayarón muerto en un charco de tinta, los dedos amputados, caído sobre un montón de gorruños de papel, sin palabras, vacío, nada más que vacío.


Moragrega (poema de José Luis García Guillermo)

 https://youtu.be/Tv6v6CNl8jw