Ante un folio en blanco se debate la naturaleza del escritor, del aficionado, de un ser humano con inquietudes pragmáticas y trascendentales, que quiere proyectar la razón de sus razones o la razón de sus sinrazones para vislumbrar en lo escrito una parte de sí mismo o una parte del imaginario colectivo.
Ante un folio en blanco se nos ofrece un regalo, un misterio, el de crear o recrear la vida, la propia, la de los otros, la de fantasmas intrínsecos o ajenos, la de los seres animados o inanimados; estamos ante una búsqueda, ante un encuentro o un reencuentro con un parte de nosotros mismos, de lo que fuimos, de lo que somos o de lo que seremos.


