miércoles, 29 de marzo de 2017

"LOBO"

Queremos cambiar el mundo.
Pero nadie ha tenido el coraje, y quien cerca estuvo,
no tuvo en cuenta el traicionero de la historia,
el maldito tiempo.
Somos corderos y lobos, sé que tú eres lobo,
pero aquí estaré sentado esperando
como siempre, con mi daga
escondida para defender mi vida.
Para convertirme en hombre.


Juan José Moragrega

" El día del padre "

Papa quiero darte las gracias.
          Tu me enseñas que cada día es un regalo en sí mismo y que solo se puede aceptar nuestra existencia desde unos valores éticos de tolerancia, humildad y respeto. Desde muy pequeño me enseñaste que la vida no regala nada a nadie, que la constancia y el coraje son la base del éxito. Que no debemos juzgar para no ser juzgados. 
          Me hablas del perdón, de tus travesuras de infancia en una época de posguerra. De como jugabas en el parque con lo más básico y aún eras feliz.
        Ajedrez, pasión sin control desde siempre. Quizás la vida es como una de esas partidas que juegas cada día, mil, dos mil o cuatro mil movimientos, atrás o hacia delante.
       Rey, Damas, Caballos, Torres y Peónes, me enseñas que todas las fichas son igual de  importantes en el tablero, ya sean estas blancas o negras, que un peón te puede hacer ganar una partida, la partida del triunfo, y que no es otra que sentir paz con mi propia actuación en este viaje.
       Defensas aperturas y ataques, de esta forma juego con destreza las fichas que me han tocado y que tu me has enseñado a mover para que no me den Jaque-mate. 

Juan José Moragrega

        

AMIGA




Hoy quiero regalar un poema...
este no es un poema cualquiera,
esta escrito con el alma y
la pluma de la amistad, sin
borrón ni cuenta nueva.

Como una luz concentrada
en una gota de agua, que fluye
en el mar del aprecio y admiración.
Una mano tendida constante
y firme ni razón, ni condición.

La bondad de vuestra dulce compañía. Amiga.


 

viernes, 10 de marzo de 2017

EN LA TRINCHERA

         Me encuentro prisionero del frío, callado, mis compañeros calcinados en esta contienda letal contra el enemigo, que no es otro que el propio hombre. Desquiciado y exhausto para arroparme en un funeral sin fin. Quisiera decir al mundo que estamos aquí con un arma en la mano defendiendo algo, por alguien.
        Mirada fría y distante, corazón de piedra, veo a mis compañeros aterrorizados por el silbido de las balas que sobrevuelan nuestros cráneos.
       Ya oigo los acordes en el túnel de los mármoles que inexorablemente nos atrapan sin piedad. Desde esta trinchera quisiera gritar que lucho por ti amigo. En la intolerable camisa de llamas que ningún poder humano puede soportar. Sólo vivimos, sólo suspiramos consumidos por uno u otro fuego. No soy un soldado de guerra, soy soldado para la paz.





Moragrega (poema de José Luis García Guillermo)

 https://youtu.be/Tv6v6CNl8jw