Entró por la salida… fue por donde había venido, se acercó a quien se había alejado y le gritó en susurros que nunca era para siempre, que muchas veces quien vuelve, se va y quien no tiene hambre, quiere comerse el mundo. Pero que la única verdad que nunca miente es que, quien dice para, quiere que pares. Levantó la cabeza gacha… y salió por la entrada.
JJM ©

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