Solo verdaderas
manos escriben verdaderos poemas, manos llenas de sabiduría, de
sentimiento, sostienen las letras tan necesarias para la condición
humana.
Manos
para dar, manos para lavar nuestras almas, manos curtidas por el paso
de los años; con ellas el lenguaje se hace realidad.
Manos
ávidas de nombres, manos sedientas de corazones, entregadas al
amigo, a la caricia, también en ocasiones atadas, esclavizadas y
fuertes para combatir.
Manos
suaves como la seda, las cuales se muestran como una manifestación
de belleza a través de la palabra.
Manos
de poeta, manos frágiles y a su vez recias y fuertes, manos en alto
para gritar, para construir, para luchar con denuedo.
Escucho
como las manos pasan las hojas una a una, y sueño, viajo en el
tiempo. A veces temblorosas, a veces cerradas por la rabia.
Manos
enlazadas en fuego y hielo.

manos de amante, manos que saben, manos que anhelan nuevo día y los despestares...
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