Qué frágil es la vida,
Que creemos tan nuestra.
Cómo aceptar que se nos puede escapar de las manos,
Cómo aceptar que los pálidos otoños,
Con sus hojas secas que mueren lentamente,
Son un vívido retrato de nuestro destino,
Cómo aceptar que el amor,
Ese sentimiento tan puro e infinito,
Se hace inconsistente si no lo cuidamos,
Y lo tomamos como garantía otorgada a cada uno de nosotros al momento de nacer.
Cómo aceptar que lo que vemos y tocamos,
Tal vez lo perdamos en un instante.
Cómo aceptar que herimos los sentimientos de un ser querido,
Que no somos menos hombre los que lloramos.
Vivir el presente, sin ahogarnos en las penas del ayer.

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