El miedo era una hoja
vacía y la mente incapaz de encadenar frases coherentes para plasmar
en ella.
Intentaba una y otra vez enfrentarse a ese
papel en blanco, un escalofrío recorría su cuerpo, apenas podía
respirar y su corazón se aceleraba. Sus dedos no podían coger la
pluma, estaban fríos, casi inertes.Y aunque quería narrar algo… le era imposible.
El miedo le paralizaba los sentidos de tal manera que quedaba fuera de juego.
La editorial le recordaba semanalmente el plazo de entrega. El bloqueo del escritor era máximo.
Una mañana, agotado, incapaz de dormir decidío que de una vez por todas se enfrentaría a ese terror sin sentido y lo vencería. Y que en esta ocasión escribiría la mejor historia de su vida.
Se sentó en su escritorio ante el folio en blanco, barrera infranqueable. Cerró los ojos, se dejo llevar y comenzó su escritura casi automatica.
Fluian entonces palabras encadenadas y plasmando sobre el papel una prosa poética nunca leida antes.
Imaginacíón, euforia literaria. ¡ había vencido al miedo! ¡ era perfecto!
Faltaba el final . Tenía que leer en alto una y otra vez esa obra maestra que acababa de escribir.
No recordaba ni un solo parrafo de lo que habia escrito.
Según leía el terror le iba comiendo las entrañas de nuevo. Estas letras dementes no podian ser suyas. El horror de los campos, la destrucción, Lucifer devorando a presas fáciles, las cabezas cortadas colgadas del mástil del barco, las dentelladas de perros hambrientos, la vida que se escapaba … no podía ser esto su mejor relato…
Un mes después, le hayarón muerto en un charco de tinta, los dedos amputados, caído sobre un montón de gorruños de papel, sin palabras, vacío, nada más que vacío.

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