Tu me enseñas que cada día es un regalo en sí mismo y que solo se puede aceptar nuestra existencia desde unos valores éticos de tolerancia, humildad y respeto. Desde muy pequeño me enseñaste que la vida no regala nada a nadie, que la constancia y el coraje son la base del éxito. Que no debemos juzgar para no ser juzgados.
Juan José Moragrega
Me hablas del perdón, de tus travesuras de infancia en una época de posguerra. De como jugabas en el parque con lo más básico y aún eras feliz.
Ajedrez, pasión sin control desde siempre. Quizás la vida es como una de esas partidas que juegas cada día, mil, dos mil o cuatro mil movimientos, atrás o hacia delante.
Rey, Damas, Caballos, Torres y Peónes, me enseñas que todas las fichas son igual de importantes en el tablero, ya sean estas blancas o negras, que un peón te puede hacer ganar una partida, la partida del triunfo, y que no es otra que sentir paz con mi propia actuación en este viaje.
Defensas aperturas y ataques, de esta forma juego con destreza las fichas que me han tocado y que tu me has enseñado a mover para que no me den Jaque-mate.
Juan José Moragrega

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ResponderEliminarPues a mi lo que me ha enseñado es a no ser como el.
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