Aunque el cielo se cubra de negro aquí estaré, de pie, soportando las lanzas del destino sin quejas ni lamentaciones. La sangre corre por mis venas y arde mi alma sin consuelo, me caeré mil veces pero del mismo modo resurgiré de las cenizas. Mi coraje y valor mitigan el dolor que siento; de que vale la vida sin ellos.
Ya siento el frío intenso de los mármoles. El recuerdo de los valientes quedará por y para siempre a un paso de la eternidad.
Juan José Moragrega

muy bueno, si señor
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